CABEZA DE MUJER GALLEGA, carboncillo graso sobre cartulina, 60 x 40 cms. 1922.

Esta Cabeza de mujer gallega, de metódico dibujo, es uno de los mejores ejemplos para estudiar la capacidad de Lloréns para el retrato. Una cabeza celta, hondamente sentida, capaz en su expresiva sencillez de definir a todo un pueblo. Si nos paramos a meditar lo que está ocurriendo en el arte de la década en que este estudio fue realizado por su autor, comprenderemos cómo este hombre deja pasar, porque no le interesan, todas las innovaciones deformadoras que están en el ambiente de aquellos días para continuar en una línea que es la suya y de la que se siente muy orgulloso.