CARRETERA DEL CASTELO, óleo sobre lienzo, 84 x 100 cms. 1943.

A diferencia del resto de los cuadros de este período, y como consecuencia lógica del proceso pictórico que tiene que llevar a cabo en la ejecución de tamaña propuesta, es éste un cuadro muy empastado, muy trabajado y muy complejo. Aquí casi no hay neblinas distanciadoras, en primer lugar porque en este paraje no son frecuentes, y más importante todavía porque el artista no necesitaba distanciar con neblinas; le bastaba dar a cada verde su valoración tonal para conseguir su propósito, y se sabía al dedillo cómo instrumentar esta sinfonía de verdes azulados, calientes o fríos o de tonalidades medias; todos los verdes que van situando todas las formas vegetales en su determinado término, mientras la carretera -entonces todavía de tierra apisonada- serpea rosada entre la arboleda de esta zona exuberante de frondas.