EL OBELISCO, óleo sobre lienzo, 80 x 100 cms. 1907.

Frente a este lienzo el espectador parece encontrarse con una muestra del mejor impre­sionismo francés, pero, en una segunda lectura de la tela, sale a la superficie la delicada per­sonalidad de Lloréns. Se trata de una escena costumbrista de coloración atenuada en grises muy fluidos y ri­cos de tonalidades. La pincelada es viva, valiente y segura, al servicio de un tema lleno de localismo resuelto dentro de una unidad técnica que elimina con éxito la presencia de ese mismo detalle