EL PINO DE MONTROVE. Oleo sobre lienzo, 70 x 90 cms.

La imponente silueta del pino triste, como gustaba de llamarlo Lloréns, se recorta sobre un paisaje íntimo, azulado en la lejanía un poco disminuida por la escala. Las tonalidades que gusta encontrar el pintor en su tierra siguen estando en esos cielos grises y cargados de bruma. El pintor sigue acariciando a su tierra con sus horas de concienzudo trabajo en el caballete.