FRISO DE LA PESCA EN GALICIA, óleo sobre lienzo. Pabellón gallego en la Exposición Iberoameri­cana de Sevilla, 1929. (Museo de Lugo).

Cuatro años después del fallecimiento de su esposa recibe Lloréns encargo de pintar los frisos del Pabellón de Galicia en la Exposición Iberoamericana de Sevilla. La funcionalidad de una obra de esta naturaleza nos sirve para observar en el pintor la tendencia compositiva que integra el paisaje. Pero está además patente en estos frisos proyectados en Mera y terminados en su estudio de Madrid, que el manejo efectista de la figura humana dentro de un contexto preconcebido, es resuelto con agilidad. A Lloréns no le iba del todo el encargo. Tuvo que forzarse a unas medidas, y a unos temas que él hubiera resuelto mejor libremente. Por eso tiene más interés el resultado, porque nos da la oportunidad de estudiarlo una vez más en un proyecto ambicioso y difícil, donde es capaz de conservar su personalidad. El friso se “lee” de izquierda a derecha, y tal lectura ha de darnos el proceso de pesca, distribución y conserva del pescado gallego.