FRONDA, óleo sobre lienzo, 110 x 130 cms. Valencia, 1938.

Fronda, es uno de los cuadros de Lloréns donde el ritmo di­bujístico predomina con más fuerza. Un cuadro que es como un eco de Las brañas, pintado en Mera sólo dos años antes y como una premonición de futuros paisajes gallegos que, en la última década productiva del pintor tendrán características semejantes. No todos ellos, claro está, sino aquéllos donde el árbol es el protagonista más importante. También en esta obra utiliza unos colores de gran limpieza tonal, luminosidad y transparencias casi mágicas. Sin­gularizando con amoroso deleite cada especie botánica y jugando con los ritmos con un pre­ciosismo casi oriental, consigue una sinuosa composición llena de sensual delicadeza. Es, singularmente, un lienzo falto de espacio, resuelto con unos medios tan espectaculares que llega a producir en el espectador la sensación opuesta. La naturaleza es siempre recreo y re­fugio para el espíritu del pintor.