GERANIOS Y CAMPANILLAS. De paradero y medidas desconocidos.

El pintor va alcanzando en la segunda década del siglo XX, una serie de triunfos que le van acercando a su paisaje. En su tierra, va encontrando la naturaleza que le place, y, a esta naturaleza se va plegando para encontrar su manera de hacer. Siempre interesado por la superficie del agua y los problemas que acarrea, siguiendo sus investigaciones en ese tema que ya había tratado en Italia y en Bélgica, pinta este paisaje que podríamos llamar interior por su delicada e íntima presencia.