INTERIOR, 1919. Oleo sobre lienzo, 100 x 80 cms.

Algo de la serenidad impecable de este interior nos habla de la plenitud vital que alcanza Lloréns en estos sus primeros años de matrimonio con Eva Rodríguez. En el centro mismo de su hogar madrileño, está pintada esta escena que recuerda alguno de los mejores cuadros de Vermeer.