LA COLA DEL CARBÓN, acuarelas y témperas sobre cartón. 23 x 30 cms. Madrid, 1936.

Resulta necesario poner de manifiesto la capacidad de adaptación que poseía el pintor para ajustarse a las circunstancias, no solamente de adaptación humana, para concentrarse en su trabajo por aquellas desventuradas, para todos los españoles, fechas. Hay que pensar además en la forma, técnicamente hablando, que encontró para reproducir en poco espacio un mundo tan ajeno a sus experiencias anteriores, un mundo que le asustaba un poco aunque nunca le hiciera perder del todo la serenidad. Este Lloréns más descriptivo que poético de los aconteceres del Madrid sitiado; es el mismo de los frisos de Sevilla, capaz de conden­sar gráficamente un acontecimiento social. Y esas pobres mujeres que soportan el frío apre­tujadas unas contra otras en el siguiente cartón nos sirven para apreciar el Lloréns docu­mental, preocupado por una realidad social.