LA GRUTA DE LAS GAVIOTAS, 1910. Oleo sobre lienzo, 150 x 190 cms.

Al volver a Galicia, Lloréns se propone una labor con la que nadie se había enfrentado antes: la de la formulación del paisaje gallego. Uno de los primeros grandes aciertos: esta visión monumental de la costa en los alrededores de la playa de Riazor, de candente colorido y acertada estructuración.