LA HORA DE LOS REZOS, óleo sobre lienzo, 100 x 110 cms. 1911.

El paisajista gallego ha sentido siempre una atracción por la escena urbana. Su interés por el dibujo arquitectónico y la perspectiva, materia de la que fue muchos años profesor y el dibujo lineal, le llevaban siempre a interesarse por todas las ciudades, sobre todo las ga­llegas y especialmente la suya, La Coruña. Durante un largo invierno que pasa en ella, pinta este lienzo de la Ciudad Vieja herculina cuyo colorido en azules representa una innovación para su paleta que se adapta así a la húmeda realidad ambiental y al color de la piedra, al granito.