RETRATO DE GERARDO CORREDOIRA, óleo sobre lienzo. 1912.

El paisajista de Galicia, así calificado siempre por casi todos, sigue haciendo retratos y más retratos, de sus amigos, de sus familiares. Otras veces son encargos, como los que hemos comentado de la Diputación coruñesa, pero lo que más le gusta hacer a Lloréns son estos retratos íntimos, donde puede conocer al modelo a fondo e identificarse con él. Y así podemos decir que la técnica del pintor en este género no se parece a la de ningún otro contemporáneo. Lloréns ya se ha desprendido por estos años de todas las posibles influencias que hubo de tener durante su formación, ya vuela seguro por su cuenta y es capaz de realizar un retrato de gran fuerza colorista y rematado dibujo. En éste de su amigo, también pintor Gerardo Corredoira, Lloréns nos ofrece una composición semejante a la que había usado en los retratos de la Diputación, con la diferencia de que aquí la paleta sustituye al sombrero.