ROSAS BLANCAS, óleo sobre lienzo.

Lloréns había hecho ya durante su larga vida muchos bodegones. Es un género que va con su temperamento y que le ayuda a experimentar con el color durante los inviernos madrileños lejos del campo gallego. Por eso, cuando se encuentra acorralado por los disturbios y calamidades del Madrid del 36, vuelve a la composición de bodegones y produce un buen número de ellos durante los tres años y medio de la contienda. Sus dos primeros bodegones conocidos son Rosas blancas y Servicio de té. La limpia y delicada composición de Rosas blancas, nos parece por su sencillez una de las composiciones de bodegón más importantes realizadas por el pintor coruñés. Recuerda la obra de algunos bodegonístas ingleses pero tiene la impronta personal de su autor.